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En un emplazamiento excepcional, con las laderas del valle del Sena como telón de fondo, esta nueva escuela se alza en el pueblo normando de Heudebouville (Eure). Un paisaje de bocage. La escuela toma prestados de la historia del lugar tanto los materiales como la morfología: la madera de los entramados de las casas del centro del pueblo para los marcos acristalados y la estructura; la pizarra del campanario y del ayuntamiento para revestir y proteger las fachadas y el tejado. La morfología de las casas y los edificios agrícolas presentes en el emplazamiento se reinterpreta, dando lugar a grandes casas de campo contemporáneas. La geografía del emplazamiento determina la ubicación de la obra; las viviendas se integran siguiendo las curvas de nivel del terreno y respetan el suelo natural. Estas líneas directrices delimitan los patios de recreo, trazan huertos y se convierten en canales de drenaje que recogen el agua de lluvia de todo el emplazamiento para alimentar un estanque paisajístico situado más abajo. Anticiparse al futuro: Esta organización en capas se anticipa al crecimiento previsto del pueblo y a la futura ampliación de la escuela, ya que cada vivienda tiene la posibilidad de ampliarse. Sin dejar de respetar el esquema original, se pueden añadir aulas, ampliar el comedor, los patios cubiertos y los patios al aire libre, y las instalaciones pueden acoger a un mayor número de alumnos y usuarios. En este sentido, las redes y los sistemas de seguridad contra incendios ya tienen en cuenta este posible crecimiento. El sistema estructural de pórticos, al carecer por completo de puntos de apoyo intermedios, permite esta evolución futura y una modularidad completa de las instalaciones. Las fachadas y la cubierta están formadas por módulos premontados fuera de la obra, que combinan impermeabilidad al aire y al agua, aislamiento y estructura. Las piezas de 5 x 2 m, diseñadas en 3D junto con el carpintero, han permitido controlar los plazos de la obra. Huella de carbono La construcción del colegio se enmarca en una estrategia de reducción de su huella de carbono. El uso de madera y pizarra, la integración de paneles fotovoltaicos y la ausencia de consumo de energía fósil para la calefacción de las instalaciones permiten alcanzar los ambiciosos niveles E3C2 y BEPOS. Por último, la obra se ha llevado a cabo íntegramente con materiales locales y empresas establecidas en la región.
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